Preparando ya nuestra marcha, a
una semana de decir adiós a la cultura que nos ha rodeado durante casi 6 meses,
empezamos la cuenta atrás.
Finalizamos los proyectos e
intentamos delegar todas las tareas a diferentes miembros de la asociación
desde hace unas semanas para conseguir ver que esto se va a sostener una vez
nos marchemos.
El depósito farmacéutico queda
como nuestro gran interrogante, con varios responsables y con el mejor
propósito por nuestra parte. Pero siendo realistas no podemos dejar de pensar
en cuanto va a durar dicha responsabilidad…
La formación de Sida ha sido
finiquitada y creemos que ha dejado un buen sabor de boca a todas las oyentes,
las cuales han adquirido una nueva misión, ser ellas mismas las que difundan el
mensaje, intentando llegar al mayor número de mujeres de la zona. Por otro lado
una formatriz se encargará de realizarlo durante los años siguientes, con mayor
o menor esmero, nos declinamos a pensar que algún fruto saldrá.
El proyecto del río queda
pendiente, con una buena propuesta realizada y la puesta a punto. Pendiente de financiamiento
y por supuesto de toma de conciencia de todos los habitantes, pues aunque
hayamos removido cielo y tierra… aún queda mucho por hacer!!
Por otro lado no podíamos irnos
sin conocer el lugar sagrado por excelencia de los Bobo, Dafra, una fuente de
agua envuelta de vegetación y formaciones rocosas que nos evadió por unas horas
de la fumosa ciudad de Bobo-Dioulasso. Después de una pequeña excursión para
llegar a dicho enclave nos adentramos a un misterioso lugar de culto donde
todos los habitantes de una u otra religión han pisado alguna vez para pedir al
fetiche (representación del diablo) algo anhelado. Dependiendo de la grandaria
y dificultad del deseo, deben llevar un pollo o una cabra para sacrificar. Así
que una vez pusimos los pies en el lugar sagrado tuvimos que dejar los zapatos
a un lado y armarnos de valor para intentar evitar pisar las miles de plumas de
los pollos sacrificados, cabezas de cabras y otros restos de animales
ofrecidos. Hay un altar para los animistas y otro para los musulmanes, sin
embargo no deja de ser la misma actividad. Pedir un deseo y sacrificar al
animal, verter su sangre sobre el fetiche y las partes más intrínsecas del
animal a los silurios que habitan en el río. Peces monstruosos que han desarrollado
un tamaño antinatural, seguramente procedente del sobrealimento que reciben.
Les tiran los intestinos de los pollos, y otras partes del cordero esperando
que se lo coman rápidamente pues esto inducirá a un comienzo de la realización
del deseo. Como dicho lugar es sagrado, el agua y los peces también lo son, así
que se limpian con dicha agua esperando que sane su cuerpo. Posteriormente cocinan
ahí mismo al animal para comérselo antes de partir. Nosotros fuimos un domingo
y estaba a rebosar de gente. Sin embargo es de gran contradicción su
espiritualidad, pues posteriormente quienes han asistido niegan haber estado.
El fetiche, representación del diablo, puede llegar a crear hasta delitos, pues
si la petición que se le realiza es muy y muy complicada el fetichero traduce
lo que el diablo les pide, y en ocasiones se trata de órganos de seres humanos,
los cuales luego deben ser ingeridos por la persona que pide el deseo.
Pero no vamos a contar más historias que no
nos dejan dormir… y vamos a despedirnos de todo lo bueno que envuelve esta
misteriosa y gran cultura!

Ha sido un placer compartir con vosotros unos meses por una buena causa!! Adiós burkinafaso!!!!and the néctar one is.....
ResponderEliminarNo entiendo muy bien lo d los seres humanos..juR juR...q mal royito..
ResponderEliminarYa mismo os termos x akiiiii!!!
Un petunaaas