Ya llevamos más de una semana en Bobo-Dioulasso, y poco a poco nos
vamos adaptando a los horarios de esta ciudad. Es más cálida que Ouaga, más
familiar, es curioso porque no parece una ciudad de 400.000 habitantes sino un
pueblo dentro de otro pueblo, es decir como pequeñas aldeas unidas. Nosotros
vivimos en el distrito 3, en el centro, al lado del ayuntamiento y del río
Houe, pero todos le llaman le Marigo. Un canal donde hay más basura que agua,
está muy sucio, y es el núcleo de todas las enfermedades de los habitantes,
junto con la mansión de los mosquitos. En él recorren los peces sagrados,
siluros muy feos, grandes y viscosos. Y esto no es lo peor, sino que la gente
va a buscar agua para beber, lava sus ropas y sus cuerpos. Como puede ser esto
higiénico? Como pretendemos que áfrica avance en cuanto a la salud con éstos
hábitos diarios?
Cada día a las 6:30 nos despierta la alarma que reclama a
los trabajadores que en media hora tienen que entrar. El primer día que la
oímos nos despertamos alertados pensando que era un ataque aéreo!! Pero no,
pues a las 12:30 vuelve a sonar para que se preparen para ir a casa a comer y
descansar. Y de nuevo a las 14:30 para seguir la jornada, y a las 17:30 para
finalizarla. Será que usaban muchas escusas por llegar tarde? No lo sabemos
pero el ayuntamiento se encarga de que todos nos enteremos!!
Por lo demás, es una ciudad con pocas calles asfaltadas, de
manera que a la mínima que hay un poco de viento se levanta toda la tierra
roja, y es casi imposible abrir los ojos. Y por supuesto todo queda
requetelimpio!! Así que después de haber limpiado la casa, nos damos cuenta que no es una labor de
un día a la semana, sino de cada hora
Hay bastante pobreza y hay mucha gente que sólo come una vez
al día, pero tampoco piden mucho por la calle, aunque quizá es porque ya nos
conocen. Eso es una ventaja, pues ya tenemos amigos por todas partes que nos
ayudan cuando vamos al mercado, cuando nos perdemos…vaya, que no estamos solos.
Aunque nos sorprende lo cara que es la comida, digamos que no hay mucha
diferencia con Barcelona, imposible afrontarlo con un sueldo de aquí, la
verdura, la carne, la fruta, están al alcance de muy pocos.
En resumen, nos pasamos el día haciendo el saludo burkinés,
y aprendiendo el diulà (el idioma que ellos hablan) de los niños que siguen
ocupando nuestra casa a la mínima que nos despistamos! Y por supuesto
acostumbrándonos al ritmo africano, todo poco a poco...así vamos a empezar
nuestros proyectos! En la próxima entrada os contamos!

Sois mis heroes ! Que coraje y determinacion la vuestra amigos...
ResponderEliminarJavi