La ciudad de Bobo- Dioulasso, es considerada como la unión
de diferentes etnias. Principalmente los Bobo, y los Dioulà. Aunque también
encontramos mosi, peull, dafí...otras varias y nómadas. Todos ellos conviven y se
respetan, aunque la étnia dominante es el dioulà.
Durante la primera semana de nuestra estancia descubrimos
que nuestra acogida dependería de diferentes protocolos, y diplomacias. Primero fuimos a conocer Fah-sitala, que
significa “todos tenemos una familia”,
la asociación fraternizada con ALBA, y el taller donde las chicas realizan un
curso de 3 años de costura como promoción a la emancipación a la mujer, y así
evitar matrimonios forzados y/o prostitución, y consecuentemente contagios de
sida.
Nuestros objetivos eran claros: realizar un depósito
farmacéutico, para que la gente con menos recursos tuviera acceso a los
medicamentos ya que éstos serían más económicos. Impartir una formación continuada
para la prevención de sida con las chicas del taller de costura. Buscar un
terreno en el que realizar un huerto y así hacer una formación de cómo se debe
cuidar un huerto, ya que los huertos de aquí son regados con el agua del río
que os comentamos en la anterior entrada, mmmmm
Para empezar con los
protocolos, nuestro primer reencuentro fue con los ancianos del barrio. Aquí
los ancianos son los más respetados en la toma de decisiones, debido a su
sabiduría y experiencia. De manera que antes de ponernos a trabajar los
ancianos debían aprobar nuestros proyectos y bendecirnos. Así que al 2º día de
llegar tuvimos la presentación. No sabíamos muy bien qué esperarnos, así que
intentamos preparar unas palabras. Llegamos allí con Capi y Walter ( el
presidente de la asociación y su amigo fiel, su primo), los ancianos ya nos
esperaban, eran 6 sentados en una pequeña habitación, 3 mayores, y otros 3 que
no tanto. Fue una experiencia nueva y cargada de energía, llena de bendiciones
y aprobaciones. Todo lo que les propusimos les pareció muy bien, así que no tan
sólo lo aceptaron sino que se comprometieron a rezar para que todo funcionara
perfectamente! Capi nos hacía de traductor, pues no todos hablaban francés, y
le pasó la palabra a Blanca quien nos dio a conocer y explicó nuestros
proyectos.
Debido a ello, nos consideraron como su familia y le dieron un nuevo nombre a Blanca, Fatmata, nombre de una profeta quien trajo la
paz. Después de unos 20 minutos salimos de allí renovados y con muchas ganas de
empezar!! Ya teníamos a unos cuantos más a nuestro lado!
La noche siguiente tuvimos la presentación con los miembros
de fah-sitala, nosotros pensábamos que sería una pequeña reunión con los
miembros más destacados. Pero en vez de eso nos encontramos con que un grupo muy multitudinario nos
estaba esperando, mayoritariamente mujeres. Estaban sentados en círculo dejando
en medio 3 sillas libres para nosotros. De repente los nervios salieron a la
luz, pues no nos esperábamos esto! Y empezamos a pensar en que teníamos que
decir, mezclado de risas y miradas nerviosas. Sin embargo fue mucho más
llevadero, Capi nos presentó de nuevo, Blanca volvió a hacer de intérprete, y
la mayoría de gente nos aplaudió, aunque no todos…. Hubo algunas preguntas, y
finalmente terminó. Acabamos agotados!! Pero ya había pasado, ahora sólo
quedaba reunirse al día siguiente con los miembros más destacados para poner
fechas de inicio y equipos a cada uno de nuestros proyectos. Y por
supuesto….empezar!! Aunque…aún nos quedaba a gente por conocer.

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