Después de un intento frustrado por ver animales a través del Chaco, aunque Alberto consiguió ver un tapir, decidimos irnos a hacer ruta por las ciudades de Concepción, Ciudad del este y Encarnación.
El camino a Concepción cambió los paisajes hasta ahora conocidos, nos recordaba al paisaje asiático, más húmedo y verde. Estuvimos 2 días relajándonos entre carros de caballo que transportaban mercancías y personas, y un mercado muy primario.
La siguiente parada, después de horas y horas en el autobús y tomando una chipa de entre medias para aligerar el viaje, fue la bulliciosa Ciudad del este. Ciudad fronteriza que cada mañana se convierte en una ciudad-mercado, las calles están repletas de puestos, en los que argentinos y brasileros se dejan los bolsillos.
Cerca de la ciudad está la presa de Itaipú, la segunda presa más grande del mundo, una enorme obra de ingeniería. Hace frontera con Brasil, de manera que la comparten y se reparten la energía. Debido a su construcción se eliminaron muchas hectáreas de fauna y flora, con lo que el gobierno abrió una reserva ecológica donde pudimos ver las especies que actualmente están en extinción.
La última parada de Paraguay fue la ciudad de Encarnación, en la zona de misiones. Donde años atrás se instalaron los jesuitas hasta que los echaron del país. Por adquirir mucho poder (o por hacer contrabando con oro y plata, según otras fuentes..). Fuimos a visitar las ruinas de estos grandes emplazamientos y la ciudad de Encarnación nos pareció lo más aburrido del país.
Después de esta ruta nos preparamos para pasar al norte de Argentina por una semana.
domingo, 23 de enero de 2011
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