Llegamos por la mañana a la capital, ciudad de Cebu, y nos pusimos manos a la obra en la búsqueda de la oficina de immigración para hacer la extensión del visado.
Una vez conseguido, iniciamos la exploración de la ciudad, aunque todo hay que decirlo, no empleamos mucho tiempo, ya que no vale mucho la pena.
Así que al día siguiente, camino de Moalboal, pueblo costero con una barrera de coral inmensa a 20 m de la costa. Nos albergamos en una casita bien mona y pasamos tres dias, de los cuales uno lo dedicamos a hacer snorkel, y los otros a alquilar una moto y a visitar los alrededores. Vimos una cascada, una playa nativa, no explotada y donde los lugareños se entretenían con el videoke (especie de karaoke filipinamente conocido) a toda marcha. Después de echar un minipartido de básquet en otro pueblecito (aquí vayas donde vayas encuentras una canasta disponible para ser usada), exploramos la carretera que nos llevó hacia el interior donde miles y miles de campos de palmeras se mantienen vírgenes alrededor de pequeñas aldeas, y donde las vistas son espectaculares.
Como último lugar, la white beach donde disfrutamos del que creemos el mejor atardecer del viaje!!!
Una de las anécdotas curiosas, es que solo con decirles algún número en español (= que el tagalo, dialecto filipino) nos responden como si hablaramos su lengua. Otra característica muy graciosa, es el levantamiento de cejas : aún no sabemos su significado exacto, pero es la respuesta a muchas preguntas, con lo que nuestra imaginación hace el resto.
Nuestro siguiente destino, la isla de enfrente de Cebu, la isla de Negros, donde se produce el azúcar.
viernes, 21 de mayo de 2010
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Que enviadiA!!!!! INCREIBLE!!!Precioso!Estais en lo máximo! Disfrutar...
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