Llegamos a Pakse, después de 12 horas en un bus cama!! Parecía más cómodo que los que habíamos cogido en India, pues aquí no estábamos encerrados en un cofre;pero…el viaje no resulto ser tan agradable..las famosísimas pizzas de Vientiane empezaron a hacernos efecto…
Así que al llegar a Pakse quisimos darnos prisa para llegar a nuestro destino e instalarnos cómodamente…cogimos un bus directo al muelle y allí un barquito que nos llevó a Don Khon, la isla que elegimos. Buscando un sitio agradable para dormir, acabamos en el último bungalow, que por suerte tenía lavabo dentro, y nos encantó desde un inicio. Una casita de bambú muy auténtica con una hamaca en la terraza, donde los 2 primeros días simplemente reposamos para intentar recuperarnos.
Los siguientes días pudimos conocer esta increíble isla! Donde había turistas, pero aún se mantenía virgen y tradicional. Cogimos dos bicis y después de explorar el pequeño pueblo llegamos a unas cascadas del propio río Mekong enormes y preciosas; recorrimos sus alrededores viendo una playita pequeña donde los laosianos se bañaban, y a la vuelta, como no, Alberto pinchó! Tuvimos la suerte de que un cachas laosiano en cuanto nos vió nos ofreció su ayuda, y mientras él arreglaba la bici de Alberto, gratuitamente, su hija peinaba a Blanca con una trenza cruzada. Un austríaco tomaba fotos de los momentos y las imprimía al instante para repartirlas a la gente! Lo cual solo provocaba, alegrías y risas!! Nosotros también nos llevamos una foto!!
Seguidamente fuimos a contemplar o intentarlo una rareza más de ese río. Allí cerca habitan una docena de delfines, así que cogimos una barca compartida con el austríaco fotógrafo y nos mantuvimos quietos y silenciosos durante más de media hora observando como salía a respirar dicho animal!! Si!! Pudimos ver a unos cuantos delfines como saltaban rápidamente!!
Al día siguiente pudimos empezar a deleitarnos con platos que no eran arroz blanco!!!y comprobamos que cocinan de maravilla!!! Luego paseamos entre sus casas de madera, huertos, barquitas, campos de arroz y orillas en las que veíamos como los búfalos se bañaban en el río sumergiéndose totalmente, y como las canoas debían ir esquivándoles.
lunes, 15 de febrero de 2010
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