Retomamos el camino a Hanoi con el mismo tren que habíamos tomado a la ida, y como era previsible llegó antes, es decir a las 4:30 am estabamos en Hanoi con nuestras caras de sueño.
Después de unas duchas y un desayuno debatido, pusimos rumbo a la Bahía de Halong, que consistiría en un trayecto en un junco chino por la bahía y pernoctar a bordo.
Como paisaje, se gana a pulso ser una de las maravillas del mundo, ya que las miles y miles de islas tienen una belleza inmensa. La grandeza de esta area hace que el turismo sea demasiado abundante.
El tiempo no nos acompaño, asi que el chapuzón tenía que esperar, pero unas remadas en kayak las hicimos....a algunos casi les atropella un barco, y no fuimos nosotros!!!!!!!!!!!!!
La noche finalizó con una timba de cartas, y unos dulces sueños, ya que estabamos bastante cansados por el tute que llevábamos.
Al día siguiente de retorno a Hanoi, donde ya se vivía los últimos momentos del año, nos fuimos a dar un paseo por el lago, que estaba todo iluminado y decorado, y por diferentes escenarios donde habían espectáculos con serpientes gigantes!!!
A las 12 no hubo campanadas, pero si cacahuetazos, seguidos de fuegos artificiales que casi no pudimos ver por la neblina que envolvía a Hanoi. Acto seguido, en la calle la gente se daba dinero y quemaba cosas para tener un buen año.
A las 5 de la mañana ya estabamos en el aeropuerto dirección Hué.
sábado, 27 de febrero de 2010
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