miércoles, 2 de marzo de 2011
El lago Titicaca y la cultura Tiwanaku
Después de recuperarnos entre sábanas de sal, iniciamos una singladura hacia Oruro, y vaya con el caminito!! sólo nos faltó pasar por encima de la vías de un tren ahorrándonos así de cruzar el río! suerte de ese magnífico 4x4!! La estancia en Oruro fue breve, pero pudimos ver todos los preparativos para el famosísimo Carnaval, incluso un poquito de la diablada, y una cursa a lo "El corte ingles" pero claro...a 3800m..
Seguimos ruta hacia la Paz, para descansar e ir hacia el lago Titicaca, el naveglable más alto del mundo, con sus 3840m. Para llegar tuvimos que cruzarlo con un ferry, y la primera parada fue Copacabana, donde subimos al cerro del Calvario (donde se continúan hacien rituales), visitamos un poco la ciudad y fuimos a comer a unas islas flotantes, donde uno se comía la trucha que pescaba, pobrecita...
Al día siguiente fuimos de expedición a la isla sagrada, la isla del sol. Primero habitada por la cultura tiwanaku, y posteriormente por los incas. La historia dice que cuando nada existía un dios ordenó que el sol y la luna nacieran allí. De manera que pudimos ver donde residían, y las pisadas que dió el sol para saltar hacia el cielo. Aprendimos de todas sus historias y de sus dioses, conociendo la roca sagrada, la mesa de sacrificios (aún usada el 21 de junio extirpándole el corazón a una llama), el muro que no podían cruzar los pecadores (nosotros si pudimos, jeje) y el laberinto donde vivían los sabios astrónomos. Allí había agua curativa proviniente del Machu Pichu (es decir, tenía su misma composición, y sanaba a quien la bebía o tocaba, increible no?)
Luego decidimos cruzar dicha isla, por el camino sagrado, así que nos hicimos un paseito de 3 horas, llegando a más de 4000m y observando unas magníficas vistas de esta isla tan especial. Fue duro debido a la altura, pero conseguimos llegar a la parte sur bajando por las escaleras del inca, y para coger el barco a la hora para la vuelta.
Despidiéndonos del hermoso lago, nos dirigimos a las ruinas de Tiwanaku, donde habían 3 templos, uno celestial, uno terrenal y uno inframundo. Donde descubrimos que los genios astronómicos no son los incas, sinó los tiwanakus, quienes eran capaces de realizar cálculos precisos de temporales, en meses, días y horas. En el templo terrenal tenían la puerta del sol, la cual estaba ubicada estratégicamente, para dar paso a los rayos del sol en cada solsticio y equinoccio, algo impensable. Con todo el calendario anual dibujado. Así como también diferentes monolitos repletos de jeroglíficos, de donde podían apreciarse las figuras de sus dioses, diferentes metáforas, e incluso la largada de sus cráneos cuando uno había sido sacerdote (pues le vendaban la cabeza de tal manera que siempre se manteniera alargada para poder diferenciarlo de un cráneo normal). Los sacerdotes los elegía la vida, siendo aquellos niños y niñas que nacían de pies, debido a su forma craneal. Dichos sabios sacerdotes se ubicaban en el templo celestial donde había un agujero con la forma de la cruz andina dispuesto a llenarse de agua cuando llovía y así hacer de espejo de las estrellas para poder estudiarlas.
Después de aprender más y más sobre esta fascinante cultura, nos volvimos hacia La Paz, para despedirnos de los padres de Blanca. Pero con un nuevo extravío...habíamos perdido la cámara de fotos..pero..volvimos a Copacabana..y como nuestro angelito no nos abandona, y después de hacer de detectives, y poner un anuncio en la tele y en la radio.... de nuevo caió en nuestras manos!!Algo impensable! Aunque...algún billetito tuvimos que dar a cambio.
martes, 1 de marzo de 2011
Naturaleza desorbitada y desconocida
Llegamos a la ciudad de Uyuni, para empezar desde allí una expedición, por el suroeste de Bolivia, y lo que nos deparaba iban a ser paisajes totalmente surrealistas, propios de otra dimensión y no vistos antes. Empezamos la ruta el primer día sobre las 11 de la mañana, con un jeep Land Cruiser (más parecido a un tanque que a un 4x4), un guía, y dos compañeros, un ruso y un suizo. Lo primero que fuimos a visitar fue el cementerio de trenes ingleses y franceses donde las máquinas antiguas se mantenían oxidadas y las vías del tren parecían comunicar con el más allá. Seguidamente, nuestros ojos iban a admirar el salar más grande del mundo, que en esos momentos y gracias a unos centímetros de agua que lo cubrían resultaba ser el espejo más grande del mundo! Para nosotros, era como estar en el cielo, entremedio de las nubes! Atravesamos parte de dicho salar con el jeep y otra parte con nuestros pies en contacto de dicha sal, pero con el agua calentita!!Allí en medio, tuvimos el placer de comer sentados en sillas y mesa de sal, nos encontrábamos en un hotel realizado de sal!
La experiencia, fue alucinante, debido a que una vez comenzabas a caminar dudabas si eras terrenal o celestial!!!!
Una vez la boca se nos empezó a cerrar de la estupefacta impresión, nos dirigimos hacia el interior para dormir en un tranquilo y placentero pueblecito!!!
Al día siguiente rumbo a las lagunas, aunque fue un trayecto corto y a las 4 de la tarde estábamos en el refugio, valió la pena, ya que cruzamos el desierto de Silioli, donde se podía apreciar que hace años y años eso fue parte del mar, con figuras rocosas cómo un árbol de piedra o un cóndor y montañas de colores acompañadas por manadas de llamas, y alguna que otra vicuña. Disipamos lagunas repletas de flamencos andinos y aguas de diferentes colores debido a los minerales provistos!!!! Cómo la laguna colorada. A todo esto no hay que olvidar que no bajamos de 4000 m de altura, y tan tranquilamente con el jeep de aquí para allá!!! Recordándonos lo que nos costo en su día en un país como Nepal subir a tal altura!!!!
El último día, madrugón y hacía los geiser, o más bien fumarolas, ya que agua a presión no la vimos por ninguna parte!!! Después de un desayuno en las aguas termales donde solo hubo una valiente que se atrevió a un chapuzón, seguimos hasta casi la frontera de Chile. Donde nos encontramos con un volcán con las mismas características que el planeta marte y una laguna de color verde turquesa. Después de eso, cargar pilas porque venía el regreso hacia Uyuni, unas 5-6 horas de ruta ripiosa pura y dura, pero con un increíble paisaje de desierto con picos nevados encima, lagunas repletas de fauna, y hasta una zona llamada las rocas de Dalí!
Pero nuestras mentes solo podían pensar en el alojamiento que nos esperaba esa noche, un hotel frente al salar, 100% de sal!!!otra experiencia añadida!!! Al hotel teníamos que llegar sobre las 5 de la tarde y disfrutarlo tranquilamente, pero que son las aventuras sin nosotros??? Al recoger el jeep que teníamos guardado en Uyuni, la batería había dicho bye bye durante esos tres días, y al final acabamos llegando al salhotel a las 9-10 de la noche…..jejeje, pero lo disfrutamos igual!
