Llegamos a Arusha, al norte de
Tanzania y nos pusimos manos a la obra, un poco oxidados, ya que los seis meses
en Burkina, nos habían desgastado las pilas de mochileros, pero se recuperan
rápido! Empezamos a indagar y esa misma noche ya teníamos contratado un safari
para cuatro días y la subida al monte Kilimanjaro de 5895m, el punto más alto
de África.
Nuestra única preocupación era el
tiempo, ya que desgraciadamente estamos en época de lluvia, a razón de un gran
chaparrón por día!!!! Y el safari era en tienda de campaña!!pero ya se sabe….si
no hay riesgo no hay recompensa!!!
Y así fue que durante el safari
no llovió ni un día, bueno si el de salida y el de llegada, increíble, pero así
fue. La sabana africana, no tiene fin y alberga en su interior millares de
cebras, búfalos , ñus, jirafas,
avestruces, leones, hipopótamos, elefantes….todo ser vivo que te deja con la
boca abierta, mientras ellos tan tranquilamente, se pasean por delante de
nosotros….increíble la llamada vida salvaje!!!
Como es temporada de lluvia
también tuvimos la suerte de contar con muy pocos vecinos, ya que en temporada
alta se pueden reunir hasta más de doscientos jeeps, y nosotros como máximo nos
reunimos trece, pudiendo disfrutar de la verdadera naturaleza.
Las noches fueron espectaculares,
el cielo estrellado y ruidos salvajes a todas horas. Especial fue la noche en
que hacia la madrugada unos rugidos nos despertaron y la tienda se empezó a
mover, entre susto y curiosidad acabo venciendo la segunda y salimos de la
tienda para ver como una familia de
elefantes comía tranquilamente de un árbol justo al lado de nuestra tienda,
pasmados nos quedamos observando esa maravilla hasta que se fueron.
A la vuelta del safari, a dormir
pronto porque al día siguiente empezamos la ascensión al monte más alto de
Africa!!!
La expedición contaba con tres porteadores,
un cocinero y dos guías, bien completa, en parte por obligación pues no se
puede llevar a cabo de otra manera. Fueron 5 días, 3 de subida progresiva hasta
4700m, una noche la gran ascensión y un día y medio para bajar. Aunque es
importante decir que el cambio de altitud que realizábamos día a día es muy
marcado, y quizás falto de una buena aclimatación.
La última ascensión no fue fácil,
pues iniciamos la marcha a las 12 de la noche, y claro a esa hora cuesta coger
el ritmo.. pero teníamos un impresionante espectáculo estelar que nos
acompañó durante 4 horas. Subimos por empinadas
laderas, hasta que al fin llegamos a la cima, pero no del Kilimanjaro, ya que
tiene tres picos y el más alto es el Uhuru, nuestra meta. Así que una vez
llegamos arriba tuvimos que seguir una hora y media más caminando, aunque ahora
por la nieve. Cuando los primeros destellos de luz empezaban a salir llegamos
al punto más álgido y alto de toda África!!! Intercambiamos la luz de las
estrellas, la luna y la nieve que nos había guiado, por una luz cálida y llena
de colores. El amanecer tranquilo y sigiloso fue conquistando progresivamente
la montaña.
Aún con un frío endemoniado los
dos nos quedamos con la boca abierta de la gran maravilla que nuestros ojos
estaban siendo testigos. Por encima de
las nubes, bloques de hielo, nieve y roca nos rodeaban para informarnos bien de
dónde nos encontrábamos. Una sensación y emoción única para todo buen amante de
la libertad montañera!!

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