La salida de Cuzco nos llevó a Arequipa, conocida como ciudad blanca, debido al color de sus edificios coloniales, y que está volteada de volcanes y propensa a terremotos y erupciones, por lo que más de una vez la ciudad se ha cubierto de ceniza. Poseedora con una plaza de armas, con la bonita catedral y anchos espacios y avenidas para pasear. A la llegada empezamos a preguntar sobre el Cañón de Colca, el segundo más profundo del mundo, superado por otro Cañón muy cercano a éste. Así que al día siguiente ya cogimos un autobús y nos dirigimos hacia Chivay, pueblo en el extremo del cañón donde pernoctaríamos para madrugar a las 4:30 e ir a ver el amanecer en la famosa Cruz del Condor. Un mirador de avistaje de cóndores en un límite del cañón, llegamos cuando ya estaba amaneciendo , pues nos habían dicho que a las 7 ya se iban y hasta tuvimos que esperar un poco hasta que se despertaran estas enormes aves. Con los primeros cálidos rayos del sol, empezamos a verlos. Abriendo sus enormes alas, pueden llegar a medir 2.8m de ancho. Planeaban imperialmente por entre medio del cañón para luego volver a esconderse en sus nidos metidos entre las rocas. Después de observarlos durante un buen rato, seguimos camino a Cabanaconde donde iniciaríamos el treking hacia el camión. Sin embargo…nos acabamos enterando que el madrugón no era necesario, ya que gente que había estado a las 9:30 había seguido viendo. A pesar que la soledad del momento también enriqueció la belleza.
Empezamos la caminata bajando por un inacabable camino hasta el río en el fondo del cañón, donde después de unos bocatas en una verde esplanada, seguimos el recorrido que nos guiaba por aldeas colgadas de las paredes del cañón, a veces cometiendo algún pequeño desvío en la ruta que por norma era fácil de seguir. Las mujeres de la zona iban vestidas combinando colores y prendas muy tradicionales.
Como lugar de descanso, nos esperaba un oasis transformado, en medio del fondo del cañón, donde tranquilamente recargamos pilas para la mañana siguiente, subir todo lo que habíamos bajado por la mañana. Una dura subida pero que conseguimos más exitosamente de lo que imaginábamos. Llegamos de nuevo a Cabanaconde y ruta a Arequipa para seguir nuestra ruta a Nazca.
martes, 3 de mayo de 2011
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