Dejamos Malysia, desde Johor Barhu el pueblo fronterizo con Singapore, allí cogimos un autobús local que nos llevaría al centro de esta curiosa ciudad-país. Pasamos la frontera que más bien parecía un aeropuerto, y ya percibíamos la grandeza del destino, aunque tardamos más de lo esperado porque los policías tuvieron curiosidad por saber que llevábamos en las mochilas. Seguimos el camino, y llegamos al barrio de Little India, donde nos alojamos en un guest house con desayuno incluido (aunque más bien fue simbólico..). Esa noche paseamos por sus calles, como si no se tratara de Singapore, para descubrir al día siguiente que albergaba realmente dicha ciudad.
Madrugamos, pues solamente teníamos un día para explorarla, y aunque la lluvia nos lo puso un poco difícil, pues diluvió de tal forma que no veíamos la acera de enfrente, pudimos llevarnos una idea de porque es famosa Singapore. Anduvimos por la esplanade y sus edificios tan modernos y a la vez extraños, que habían supuesto una inversión muy elevada de dinero. Vimos el emblema singaporeño del león a orillas de la bahía, donde la mano humana se ha atrevido a coger terreno del mar.
Comimos en un mercado típico y abarrotado de gente oriental y occidental, todos trajeados, ya que sólo hay negocios!! Paseamos por el famoso jardín botánico y vimos los centenares de diferentes orquídeas habidas; ya que es la mayor concentración mundialmente conocida.
Por supuesto, también echamos un vistazo a los grandes centros comerciales, intentando cumplir las miles y miles de normas establecidas para no llevarnos ninguna multa. No comer chicle, no cruzar en rojo ni fuera del paso de peatones…….
Después de andar y andar todo el día, nos fuimos hacia el aeropuerto, ya que a las 6 de la mañana salía nuestro avión dirección Manila. Y, que mejor sitio para pasar la noche en Singapore que en el aeropuerto? Internet gratis…sofás masajeadores…
miércoles, 28 de abril de 2010
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