domingo, 29 de agosto de 2010
Caravaning
Después de la visita familiar, alargamos la estancia para planificar el siguiente objetivo, la llegada a Australia. Durante este tiempo, alquilamos una caravana para recorrer el resto de isla que nos faltaba por ver, la zona sur. Así que mochilas al traste, mapas en mano y a conducir nuestra casita móvil!! No era una caravana de lujo, pero tenía lo que hace falta, inclusive calefacción!! La cual poníamos a tope antes de llegar a la hora de dormir, porque todo cabe decir que por las noches, en Nueva Zelanda…hace frío!! Pero cada día sabíamos preparar mejor nuestra casita y así no pasar frío!
Empezamos el recorrido en busca de pingüinos, y nos dimos cuenta que la zona de más al sur estaba repleta de estos animalillos patosos y tan graciosos!! Los descubrimos en playas y bahías, escondiéndose entre la maleza que nace de las dunas tan solo vernos!! Son tan tímidos que hasta se volvieron “ágiles” cuando les intentábamos perseguir.
También pudimos añadir a nuestro grupo de animales a los leones marinos!! Al principio no sabíamos diferenciarlos de las focas, y eso nos daba un poco de miedo, pues los leones son agresivos, y claro…uno va andando por la playa y se encuentra un animal de semejante tamaño tumbado en la arena, pues tiene ganas de acercarse a él… De manera que acabamos distinguiéndolos, y aunque las focas también se defienden e intentan asustar abriendo su enorme boca y enseñando los colmillos, son muy muy lentas a la hora de moverse!! Y que perezosas!!
Hicimos un recorrido expreso para ver dicha fauna contemplando y aprendiendo sus horarios cuotidianos, y en él también vimos diferentes y extraños pájaros, visitamos cascadas, y hasta pisamos lo que fue un bosque en la era del jurásico, ahora convertido en uno de los restos fósiles más antiguos del planeta (aunque..cabe decir que estábamos más pendientes de los pingüinos, que por primera vez, dejaban que nos acercáramos un poco más).
Nuestra ruta pasó de nuevo por Queenstown para reencontrarnos con un amigo viajero, al que no veíamos desde hacía más de 7 meses. Éste nos recibió muy emocionado, y nos acogió en su calentita casa. De camino a Christchurch hicimos un alto en el monte más alto de las dos islas, el monte Cook, con un glaciar espectacular, ya que desemboca en un lago repleto de icebergs. Todos estos caminos siempre han ido acompañados de enormes espejos, unos lagos que reflejan toda la belleza natural que define el país, como el Lago Tekapo.
Los últimos días intentamos absorber toda la maravillosa y virgen naturaleza que vivíamos día a día, pisando Kaikoura, la costa donde las montañas de Suiza se juntan con el salvaje mar oceánico. Y como una curiosidad más del país cabe destacar, el gusto por vestir de una manera chapada a la antigua y moverse en beetles y otros coches antiguos.
Devolvimos la caravana y fuimos hacia el aeropuerto destino a Australia, allí pasamos la noche, y a la madrugada cogimos el avión, hacia Brisbane.
Empezamos el recorrido en busca de pingüinos, y nos dimos cuenta que la zona de más al sur estaba repleta de estos animalillos patosos y tan graciosos!! Los descubrimos en playas y bahías, escondiéndose entre la maleza que nace de las dunas tan solo vernos!! Son tan tímidos que hasta se volvieron “ágiles” cuando les intentábamos perseguir.
También pudimos añadir a nuestro grupo de animales a los leones marinos!! Al principio no sabíamos diferenciarlos de las focas, y eso nos daba un poco de miedo, pues los leones son agresivos, y claro…uno va andando por la playa y se encuentra un animal de semejante tamaño tumbado en la arena, pues tiene ganas de acercarse a él… De manera que acabamos distinguiéndolos, y aunque las focas también se defienden e intentan asustar abriendo su enorme boca y enseñando los colmillos, son muy muy lentas a la hora de moverse!! Y que perezosas!!
Hicimos un recorrido expreso para ver dicha fauna contemplando y aprendiendo sus horarios cuotidianos, y en él también vimos diferentes y extraños pájaros, visitamos cascadas, y hasta pisamos lo que fue un bosque en la era del jurásico, ahora convertido en uno de los restos fósiles más antiguos del planeta (aunque..cabe decir que estábamos más pendientes de los pingüinos, que por primera vez, dejaban que nos acercáramos un poco más).
Nuestra ruta pasó de nuevo por Queenstown para reencontrarnos con un amigo viajero, al que no veíamos desde hacía más de 7 meses. Éste nos recibió muy emocionado, y nos acogió en su calentita casa. De camino a Christchurch hicimos un alto en el monte más alto de las dos islas, el monte Cook, con un glaciar espectacular, ya que desemboca en un lago repleto de icebergs. Todos estos caminos siempre han ido acompañados de enormes espejos, unos lagos que reflejan toda la belleza natural que define el país, como el Lago Tekapo.
Los últimos días intentamos absorber toda la maravillosa y virgen naturaleza que vivíamos día a día, pisando Kaikoura, la costa donde las montañas de Suiza se juntan con el salvaje mar oceánico. Y como una curiosidad más del país cabe destacar, el gusto por vestir de una manera chapada a la antigua y moverse en beetles y otros coches antiguos.
Devolvimos la caravana y fuimos hacia el aeropuerto destino a Australia, allí pasamos la noche, y a la madrugada cogimos el avión, hacia Brisbane.
martes, 24 de agosto de 2010
Deportes estivales!!!
No hay nada como pensar que hace unos días estábamos haciendo surf en las playas de Bali, cuando estás a punto de descender por una pista de esquí. El contraste de pensamientos es el inicio de lo que viene: una esquiada en pleno verano, vale si, que estamos en el Hemisferio Sur y aquí es invierno, pero no deja de ser Agosto!!!!
El día fue perfecto con un cielo despejado y una nieve en perfectas condiciones, la estación no se puede comparar a una de nivel, pero para ser una isla y con montañas de cota mediana baja, no tiene nada que envidiar. Además las vistas que podíamos contemplar mientras descendíamos nos llenaban de admiración.
Así que nos calzamos las botas y esquís y la tabla respectivamente y nos dispusimos a disfrutar de un día que siempre quedará en nuestro recuerdo como, esa gran esquiada en pleno Agosto.
Aprovechando el calentamiento ya ejercido, cuando estábamos en la ciudad de Dunedin, nos percatamos que esta contiene la calle más empinada del mundo, y con el record guinness!! Así que de buena mañana nos pusimos en marcha para subirla, unos corriendo, y otros andando..y posteriormente bajarla. No nos dieron ningún certificado de realización, pero nosotros sabemos que..hemos subido la calle más empinada del mundo!!
El día fue perfecto con un cielo despejado y una nieve en perfectas condiciones, la estación no se puede comparar a una de nivel, pero para ser una isla y con montañas de cota mediana baja, no tiene nada que envidiar. Además las vistas que podíamos contemplar mientras descendíamos nos llenaban de admiración.
Así que nos calzamos las botas y esquís y la tabla respectivamente y nos dispusimos a disfrutar de un día que siempre quedará en nuestro recuerdo como, esa gran esquiada en pleno Agosto.
Aprovechando el calentamiento ya ejercido, cuando estábamos en la ciudad de Dunedin, nos percatamos que esta contiene la calle más empinada del mundo, y con el record guinness!! Así que de buena mañana nos pusimos en marcha para subirla, unos corriendo, y otros andando..y posteriormente bajarla. No nos dieron ningún certificado de realización, pero nosotros sabemos que..hemos subido la calle más empinada del mundo!!
Isla Sur
Toda la información que nos había ido dando la gente se ponía de acuerdo con que la isla sur merecía más la pena que la norte. A partir de ahora lo descubriríamos.
Comenzamos la ruta desde Picton, donde nos dejó el ferry, un bonito pueblo costero frente al mar de Tasmania.
De camino a Nelson, bordeamos la costa norte, llena de preciosos fiordos. Allí cerca hicimos una excursión, en el parque nacional de Abel Tasman, y aunque no tuvimos un buen día pudimos disfrutar de la naturaleza que nos envolvía, con la famosa y símbolo del país silver fern (hoja de plata), y viendo las primeras focas de NZ. El día no mejoró, y una vez ya empapados por la lluvia nos vimos obligados a atravesar la marea “baja” para seguir el camino. Pero una vez ya mojados…no nos importaba un poquito más, así que agua hasta las rodillas y hasta la playa, donde tuvimos la suerte de encontrar un refugio con una chimenea que nos ayudó a escapar de un buen catarro jeje
Al día siguiente, camino de los glaciares más conocidos de este país, el Franz Joseph y el Fox, pasamos por una colonia de focas , pero esta vez de más de cerca, donde pudimos observar lo perezosas que son y lo que les gusta tumbarse en las rocas y dormir y dormir..
También visitamos los pancakes rocks, unas formaciones rocosas muy antiguas y muy originales creadas por la erosión del agua, del viento y de las olas que impactan en ellas de manera salvaje. Y es que conducir por la costa es poder ver una y otra vez maravillas de la naturaleza, y al alcance de cualquiera!!! Playas espectaculares y larguísimas, un mar enfurecido pero a la vez de un color que te obligaba a quedártelo mirando, formaciones rocosas, algunas prehistóricas……y todo ello siempre acompañado de fauna salvaje, tanto marina como terrestre!!!
La visita a los glaciares, fue acompañada de un día soleado, cosa que se agradeció plenamente. Estos glaciares, son de los pocos en el mundo que durante su recorrido, pasan de las altas montañas al nivel del mar.
La entrada a los Alpes, se hace por la carretera que viene del mar, así que éste siempre queda en la espalda y la cordillera en frente. Hecho que culmina aún más la maravillosa situación geográfica! La siguiente parada, en plena zona montañera, ya fue Wanaka, un pueblo tranquilo a la vera de un lago ante la atenta mirada de las majestuosas (tampoco son muy altas, el pico más alto, es el Cook con 3470m) montañas nevadas. Allí ya empezamos a notar la frescura de los Alpes, donde alcanzamos los -3 grados (uff!! Que cambio!!)
Al día siguiente camino de Queenstown, pasamos por la carretera más alta del país, donde unas nevadas vistas estaban a nuestro alcance!!! En unos minutos estábamos en la ciudad del deporte, donde nos unimos a ella!!!
Después de dos días de Alpes, descendimos hacia la zona de Mildford Sound, al otro lado de la cordillera, no muy lejos, unos bonitos fiordos que se adentran en la tierra!! Para llegar, tuvimos que pasar por un túnel excavado a mano hace años, la única forma de llegar sin peligro, ya que por mar tiene su punto de ajetreo, porque el mar de Tasmania se adentra con fuerza en los fiordos. Tomamos un ferry que nos hizo una ruta donde pudimos disfrutar de compañeros como los delfines que nadaban al son de la barca, o pingüinos refugiándose en las recónditas playas imposibles de llegar y camuflándose entre las rocas y la maleza, y por supuesto también focas, que están por todas partes!! Fue un bonito paseo, y junto a la niebla y al fuerte movimiento marino tomaba un punto de realidad más extremo y placentero!
Dirección Christchurch, otra gran ciudad hicimos una parada en la ciudad de Dunedin, de la cual sale un brazo de tierra para entremeterse en el mar. Con el coche decidimos explorarlo y fuimos hasta la punta, donde pudimos divisar un montón de extraños pájaros, y entre ellos, apareció un albatros, planeando grande y perfectamente. También vimos una de las playas más bonitas hasta el momento, repleta de dunas con maleza y territorio de focas y pingüinos, aunque en ese momento no los vimos.
Antes de llegar a la ciudad, paramos en una playa que albergaba un secreto más de la naturaleza. La playa está repleta de bolas perfectas de piedra, algo que a la vista humana parece imposible que sea de carácter natural! La historia dice que eran cestas que trajeron los maoris, pero cuando estábamos allí no podíamos ni plantearnos su verdadero origen pues la impresión de su tamaño, perfección y ubicación ya era todo un misterio.
La llegada a la ciudad nos sirvió para hacer algunas compras y comprobar la influencia inglesa en sus edificios y estructura. El último día de estancia con los padres de Alberto fuimos a un pueblecito de los alrededores con un aire muy francés, Akaroa, con unas vistas sublimes de prados verdes repletos de ovejas, lagos azules sobrevolados por gaviotas y casitas en las orillas.
Comenzamos la ruta desde Picton, donde nos dejó el ferry, un bonito pueblo costero frente al mar de Tasmania.
De camino a Nelson, bordeamos la costa norte, llena de preciosos fiordos. Allí cerca hicimos una excursión, en el parque nacional de Abel Tasman, y aunque no tuvimos un buen día pudimos disfrutar de la naturaleza que nos envolvía, con la famosa y símbolo del país silver fern (hoja de plata), y viendo las primeras focas de NZ. El día no mejoró, y una vez ya empapados por la lluvia nos vimos obligados a atravesar la marea “baja” para seguir el camino. Pero una vez ya mojados…no nos importaba un poquito más, así que agua hasta las rodillas y hasta la playa, donde tuvimos la suerte de encontrar un refugio con una chimenea que nos ayudó a escapar de un buen catarro jeje
Al día siguiente, camino de los glaciares más conocidos de este país, el Franz Joseph y el Fox, pasamos por una colonia de focas , pero esta vez de más de cerca, donde pudimos observar lo perezosas que son y lo que les gusta tumbarse en las rocas y dormir y dormir..
También visitamos los pancakes rocks, unas formaciones rocosas muy antiguas y muy originales creadas por la erosión del agua, del viento y de las olas que impactan en ellas de manera salvaje. Y es que conducir por la costa es poder ver una y otra vez maravillas de la naturaleza, y al alcance de cualquiera!!! Playas espectaculares y larguísimas, un mar enfurecido pero a la vez de un color que te obligaba a quedártelo mirando, formaciones rocosas, algunas prehistóricas……y todo ello siempre acompañado de fauna salvaje, tanto marina como terrestre!!!
La visita a los glaciares, fue acompañada de un día soleado, cosa que se agradeció plenamente. Estos glaciares, son de los pocos en el mundo que durante su recorrido, pasan de las altas montañas al nivel del mar.
La entrada a los Alpes, se hace por la carretera que viene del mar, así que éste siempre queda en la espalda y la cordillera en frente. Hecho que culmina aún más la maravillosa situación geográfica! La siguiente parada, en plena zona montañera, ya fue Wanaka, un pueblo tranquilo a la vera de un lago ante la atenta mirada de las majestuosas (tampoco son muy altas, el pico más alto, es el Cook con 3470m) montañas nevadas. Allí ya empezamos a notar la frescura de los Alpes, donde alcanzamos los -3 grados (uff!! Que cambio!!)
Al día siguiente camino de Queenstown, pasamos por la carretera más alta del país, donde unas nevadas vistas estaban a nuestro alcance!!! En unos minutos estábamos en la ciudad del deporte, donde nos unimos a ella!!!
Después de dos días de Alpes, descendimos hacia la zona de Mildford Sound, al otro lado de la cordillera, no muy lejos, unos bonitos fiordos que se adentran en la tierra!! Para llegar, tuvimos que pasar por un túnel excavado a mano hace años, la única forma de llegar sin peligro, ya que por mar tiene su punto de ajetreo, porque el mar de Tasmania se adentra con fuerza en los fiordos. Tomamos un ferry que nos hizo una ruta donde pudimos disfrutar de compañeros como los delfines que nadaban al son de la barca, o pingüinos refugiándose en las recónditas playas imposibles de llegar y camuflándose entre las rocas y la maleza, y por supuesto también focas, que están por todas partes!! Fue un bonito paseo, y junto a la niebla y al fuerte movimiento marino tomaba un punto de realidad más extremo y placentero!
Dirección Christchurch, otra gran ciudad hicimos una parada en la ciudad de Dunedin, de la cual sale un brazo de tierra para entremeterse en el mar. Con el coche decidimos explorarlo y fuimos hasta la punta, donde pudimos divisar un montón de extraños pájaros, y entre ellos, apareció un albatros, planeando grande y perfectamente. También vimos una de las playas más bonitas hasta el momento, repleta de dunas con maleza y territorio de focas y pingüinos, aunque en ese momento no los vimos.
Antes de llegar a la ciudad, paramos en una playa que albergaba un secreto más de la naturaleza. La playa está repleta de bolas perfectas de piedra, algo que a la vista humana parece imposible que sea de carácter natural! La historia dice que eran cestas que trajeron los maoris, pero cuando estábamos allí no podíamos ni plantearnos su verdadero origen pues la impresión de su tamaño, perfección y ubicación ya era todo un misterio.
La llegada a la ciudad nos sirvió para hacer algunas compras y comprobar la influencia inglesa en sus edificios y estructura. El último día de estancia con los padres de Alberto fuimos a un pueblecito de los alrededores con un aire muy francés, Akaroa, con unas vistas sublimes de prados verdes repletos de ovejas, lagos azules sobrevolados por gaviotas y casitas en las orillas.
sábado, 21 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
WELCOME NEW CONTINENT!!!
Nueva Zelanda iba a ser un punto de encuentro con los padres de Alberto, así que llegamos a Auckland, la gran ciudad un día antes que ellos para empezar a investigar el tema.
El choque fue fuerte, hablando económica y climaticamente (ya que es invierno), conocimos las calles de la moderna Auckland, recuperando polares y calcetines del fondo de la mochila, y nos encargamos de buscar sitios económicos para comer y movernos, intentando comparar los precios con euros y no con Asia..
Recibimos la visita en el aeropuerto, nos quedamos un día más en la ciudad, donde curiosamente vive 1/3 de la población total del país, e iniciamos la visita a la isla norte.
Ésta iba a ser un poco diferente a lo que estábamos acostumbrados, pues la íbamos a hacer en coche ya que la belleza de Nueva Zelanda recae en la conducción de los magníficos panoramas. Recorrimos la isla norte visitando zonas con playas y acantilados; zonas volcánicas y sulfurosas, como un lago de color champagne; cráteres que desarrollaban paisajes lunares; volcanes nevados donde los lugareños y los no lugareños esquiaban por sus laderas; y curiosidades como buzones de formas diferentes ( un tonel, una ambulancia, un árbol..), y filas de zapatos colgadas en verjas!!
En una de estas paradas también pudimos conocer más de cerca la cultura maori, la nativa de Nueva Zelanda. Personajes con atuendos tradicionales y tatuajes, una de sus peculiaridades es el tatuaje en la cara (o solo en la barbilla), los cuales nos ofrecían sus famosos bailes. Los hombres, el haka!!! Usado también por los All blacks, equipo neozeolandés de rudby, que antes de iniciar el partido utiliza esta danza para asustar al contrario. “muerte muerte, vida vida…” y acaban todos con la lengua fuera!! Digno de ver!!
Los lugareños se hacen llamar kiwi, no sabemos si por la fruta o por el animal nacional, un pájaro nocturno, no muy agraciado, no volador y sin cola al cual pudimos ver!!
No tienen un tipo de comida propio, pero su alimentación se basa en “fish and chips” con café, pronunciado por ellos como “fush and chups” (el inglés hablado por los kiwis, es otro punto a comentar como podeis ver..), aunque podríamos decir que el garlic bread es el plato nacional. La dieta que toman suele verse reflejada en sus immensos cuerpos, aún así pudimos encontrar todo tipo de comida, y abundantemente, pues los platos son muy generosos!! (Creemos que hemos recuperado algún kilillo perdido..)
La última parada fue la capital, la ciudad de Wellington, donde no podíamos dudar al caminar, pues cada vez que nos parábamos se nos acercaba un ciudadano para ofrecernos su ayuda. No exageramos si decimos que en menos de 5 minutos tuvimos la ayuda de 3 personas.
Allí cogimos un ferry para ir hacia la isla sur, un viaje de 3 horas surcando por el mar de Tasmania, un recorrido muy bonito, pero con mucho viento!!! Aunque fue de los primeros días en que un espléndido sol nos acompañó, pues ya conocíamos las comunes lluvias nueozeolandesas, ya que el país no deja de ser una muralla entre dos mares, y se lleva todos los puntos para desastres naturales.
El choque fue fuerte, hablando económica y climaticamente (ya que es invierno), conocimos las calles de la moderna Auckland, recuperando polares y calcetines del fondo de la mochila, y nos encargamos de buscar sitios económicos para comer y movernos, intentando comparar los precios con euros y no con Asia..
Recibimos la visita en el aeropuerto, nos quedamos un día más en la ciudad, donde curiosamente vive 1/3 de la población total del país, e iniciamos la visita a la isla norte.
Ésta iba a ser un poco diferente a lo que estábamos acostumbrados, pues la íbamos a hacer en coche ya que la belleza de Nueva Zelanda recae en la conducción de los magníficos panoramas. Recorrimos la isla norte visitando zonas con playas y acantilados; zonas volcánicas y sulfurosas, como un lago de color champagne; cráteres que desarrollaban paisajes lunares; volcanes nevados donde los lugareños y los no lugareños esquiaban por sus laderas; y curiosidades como buzones de formas diferentes ( un tonel, una ambulancia, un árbol..), y filas de zapatos colgadas en verjas!!
En una de estas paradas también pudimos conocer más de cerca la cultura maori, la nativa de Nueva Zelanda. Personajes con atuendos tradicionales y tatuajes, una de sus peculiaridades es el tatuaje en la cara (o solo en la barbilla), los cuales nos ofrecían sus famosos bailes. Los hombres, el haka!!! Usado también por los All blacks, equipo neozeolandés de rudby, que antes de iniciar el partido utiliza esta danza para asustar al contrario. “muerte muerte, vida vida…” y acaban todos con la lengua fuera!! Digno de ver!!
Los lugareños se hacen llamar kiwi, no sabemos si por la fruta o por el animal nacional, un pájaro nocturno, no muy agraciado, no volador y sin cola al cual pudimos ver!!
No tienen un tipo de comida propio, pero su alimentación se basa en “fish and chips” con café, pronunciado por ellos como “fush and chups” (el inglés hablado por los kiwis, es otro punto a comentar como podeis ver..), aunque podríamos decir que el garlic bread es el plato nacional. La dieta que toman suele verse reflejada en sus immensos cuerpos, aún así pudimos encontrar todo tipo de comida, y abundantemente, pues los platos son muy generosos!! (Creemos que hemos recuperado algún kilillo perdido..)
La última parada fue la capital, la ciudad de Wellington, donde no podíamos dudar al caminar, pues cada vez que nos parábamos se nos acercaba un ciudadano para ofrecernos su ayuda. No exageramos si decimos que en menos de 5 minutos tuvimos la ayuda de 3 personas.
Allí cogimos un ferry para ir hacia la isla sur, un viaje de 3 horas surcando por el mar de Tasmania, un recorrido muy bonito, pero con mucho viento!!! Aunque fue de los primeros días en que un espléndido sol nos acompañó, pues ya conocíamos las comunes lluvias nueozeolandesas, ya que el país no deja de ser una muralla entre dos mares, y se lleva todos los puntos para desastres naturales.
viernes, 13 de agosto de 2010
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